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La Fundación Vila Casas dedica una antológica a la obra de Luis Claramunt

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La Fundación Vila Casas dedica una antológica a la obra de Luis Claramunt

bonart barcelona - 20/01/22
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Los Espacios Volarte de la Fundación Vila Casas presentan la exposición antológica de la obra de Luis Claramunt (Barcelona, 1951-Zarautz, 2000). Luis Claramunt. Naufragios y tormentas pretende reseguir su fulgurante trayectoria de treinta años y reivindicarlo como uno de los artistas catalanes más personales, intensos y dramáticos de la segunda mitad del siglo XX. Comisariada por Sílvia Martínez Palou y Àlex Susanna, la exposición transita a lo largo de las diversas ciudades que marcaron su trayectoria: Barcelona (1970-1985), Sevilla (1985-1990), con constantes escapadas a Marrakech, y Madrid (1990) -2000) con el contrapunto de las estancias veraniegas en Horta de Sant Joan (Tarragona), los siete viajes a Marrakech y la fascinación por la ría de Bilbao. La muestra se podrá visitar del 21 de enero al 1 de mayo de 2022.

Hijo de una familia acomodada del Eixample de Barcelona, Luis Claramunt abandonó el hogar familiar cuando tenía 18 años para sumergirse en la Barcelona más canalla y adoptar la cultura gitana. En los primeros años, su obra pictórica recoge un abanico de influencias muy evidentes –desde Picasso a Munch pasando por Goya, Van Gogh, Gutiérrez Solana o Nonell– pero poco a poco crea su propio imaginario expresionista valiéndose de un lenguaje cada vez más gestual o caligráfico. Flâneur incansable, extraía igualmente sus fuentes de inspiración de la vida callejera y de sus autores de cabecera, como Stevenson, Conrad o Monfreid, todos ellos narradores de dramáticas aventuras en el mar vividas en primera persona, que el artista va recrear de forma muy personal.

Esta exposición antológica de su obra quiere realizar los treinta años de una trayectoria fulgurante y reivindicarla como una de las más personales, intensas y dramáticas del arte catalán y español de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, su obra no es nada fácil de clasificar, por su naturaleza insobornable e irreductible. Vista con perspectiva, podemos decir que pertenece a la gran familia de los expresionistas de todos los tiempos: aquellos que no lo fueron por adscripción a escuela alguna, sino de forma fatal e inevitable. Claramunt siempre priorizó la expresión subjetiva de la realidad por encima de la impresión objetiva, por lo que fue modulando su sentido a medida que se iba desarrollando su camino, como si en cada etapa la propia realidad le exigiera una distinta manera expresarla.

Lo cierto es que Claramunt necesitaba deformar la realidad para plasmar todo un entramado de tensiones y dinamismos a la vez exteriores interiores, aunque, a diferencia de los expresionistas alemanes de principios del siglo XX, ya no había ninguna actitud de insurgencia, sino sólo la aspiración crear un espacio visual dotado de vida propia, lo que consiguió con creces.

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