Aline Marie-Louise Nibet (Pertús, 1909 - Montpellier, 1983) fue una joven del Pertús que, cámara en mano, documentó algunos de los episodios más impactantes del exilio republicano y su regreso a España, uno de los capítulos más oscuros de la historia contemporánea. En febrero de 1939, cuando miles de personas atravesaron la frontera huyendo del régimen franquista, ella inmortalizó la escena desde el balcón de su casa. Con su cámara, captó el éxodo de la población republicana, el paso de soldados y civiles y la presencia de los cuerpos de seguridad franceses que supervisaban el flujo de refugiados. Sus imágenes, que ahora se exponen en el Museo Memorial del Exilio (MUME), nos ofrecen un testimonio directo de aquellos días de tráfico e incertidumbre, cuando Francia se vio desbordada por la llegada de medio millón de personas. Pese a la frialdad de la respuesta institucional, numerosas organizaciones y ciudadanos anónimos ayudaron a paliar el drama humanitario. La familia de Aline fue un ejemplo, ofreciendo comida y refugio a quienes lo necesitaban.
Las fotografías de Nibet no sólo documentan la fuga, sino también el retorno de muchos exiliados a una España franquista llena de incertidumbres. Acabada la guerra, muchos se encontraron ante una decisión difícil: quedarse en Francia, donde carecían de garantías de futuro, o volver a España, sometida a la dictadura. Las condiciones extremas de los campos de concentración franceses empujaron a volver a muchos, pese al peligro de represión que les esperaba. Nibet, fiel a su vocación de documentar la historia, también capturó ese episodio con su cámara.
La exposición, inaugurada ayer sábado 29 de marzo, nos adentra en este legado visual gracias a la conservación de las imágenes por parte de su sobrina, Michèle Vert-Nibet. Después de una primera presentación en el castillo del Pertús y posteriormente en los Porches de Can Laporta en La Jonquera, ahora llega al MUME para poner de relieve no sólo el talento fotográfico de Aline, sino también la importancia de su mirada en la reconstrucción histórica.
Más allá de su labor documental durante la Retirada, Nibet fue una persona de gran curiosidad intelectual. Apasionada por la historia, la música, la astronomía y la botánica, recorrió Europa capturando con su cámara todo lo que despertaba su interés. A pesar de su discreción, dejó un legado fotográfico que hoy nos permite comprender mejor los eventos vividos en esa frontera natural entre Cataluña y Francia.
Aline Nibet i Michèle Vert-Nibet, 1960.