La idea de Arte en Tiempo Real germinó a partir de las conversaciones que mantenía con mis hijos mientras estudiaban en la universidad. Sin proponérmelo, mi casa y mi teléfono se convirtieron en un punto de referencia para sus amigos: jóvenes entusiastas deseosos de adentrarse en el coleccionismo y de comprender la dinámica del mercado del arte, pero sin saber por dónde empezar. Esta demanda espontánea reveló la falta de recursos accesibles y, al mismo tiempo, puso en evidencia la urgencia de trazar un puente entre la curiosidad inicial y el profundo conocimiento de cómo manejarse en el mundo del arte actual, especialmente en el contexto post-COVID. Así nació Arte en Tiempo Real: Coleccionando los Maestros del Mañana, mi primer libro, una guía que combina reflexiones personales con herramientas prácticas para quien, como yo, ama el arte y desea construir colecciones con significado.
Uno de los ejes centrales de Arte en Tiempo Real es la idea de "coleccionar con intención". Nunca he creído en la adquisición de prendas sólo como actos de consumo; para mí, el arte implica contar historias y tejer narrativas únicas. Cada obra que incorporo a mi colección tiene un propósito: expandir mi visión, crear diálogos entre distintas corrientes artísticas y, sobre todo, reflejar mi evolución personal, mi historia. En mi libro, explico el valor de conocer profundamente el trabajo de los artistas, de establecer relaciones cercanas con las galerías y de involucrarse activamente en el circuito del arte. Estoy convencida de que el arte cobra vida cuando nos acercamos a quien lo crea y participamos en los espacios en los que se exhibe.
Untitled, André Butzer. Col·lecció Tryson
Mi experiencia me ha enseñado también la importancia de identificar riesgos y desafíos. El mercado del arte puede ser volátil y existen actores que operan con intereses puramente especulativos. He visto de cerca prácticas engañosas y la presencia de los famosos “flippers” (los especuladores), personas que compran obras con la intención de revenderlas de inmediato, sin ningún vínculo emocional o intelectual con el adquirido. En el libro, detallo cómo reconocer estos comportamientos y cómo salvaguardar nuestras inversiones, cuidando al mismo tiempo la integridad artística de nuestra colección.
Otra de las grandes lecciones que he aprendido en estos años es que el coleccionismo no se limita a comprar desde la comodidad del hogar. Para verdaderamente nutrirse del arte, es indispensable asistir a museos, galerías, ferias, visitar estudios y conversar con los protagonistas de la escena. Es necesario vivir el arte en tiempo real. La interacción directa me ha permitido descubrir increíbles talentos y disfrutar de experiencias transformadoras. Por eso, en cada capítulo de Arte en Tiempo Real, comparto anécdotas sobre cómo la presencia y la curiosidad constante pueden abrir puertas inesperadas, tanto en el profesional como en el humano. El propósito de este libro es coger de la mano a cada lector y navegar juntos por el mundo del arte.
Dancing Bears, Szabolcs Bozó. Col·lecció Tryson
He tenido la suerte de trabajar mano a mano con 10 colaboradores, cuyas aportaciones complementan mi visión y ofrecen a los lectores una perspectiva aún más completa. Creo firmemente que el arte es un reflejo de la realidad en la que vivimos y, al mismo tiempo, un motor que impulsa nuevas perspectivas. Mi intención es invitar a los coleccionistas, artistas y amantes del arte a cuestionarse, a explorar y aventurarse más allá de lo que ya conocen. Cuando publiqué la obra, no pude evitar sentir nervios al pensar cómo sería recibida. Sin embargo, en tan sólo dos días, mi libro logró el primer puesto en varias categorías de Amazon, incluyendo Business in Art en Estados Unidos, Mujeres en el Arte y Colecciones Permanentes, tanto en Kindle como en tapa dura. No podía creerlo, había escrito un bestseller. Fue un momento imborrable, no sólo por la emoción del reconocimiento, sino porque corroboró la enorme necesidad de contar con un recurso que hablara del coleccionismo de arte de forma abierta y realista en un lenguaje accesible para todos los públicos.
J'ai lu des histoires au soleil seul dans le ciel, Annabel Faustin. Col·lecció Tryson
A quien lea estas páginas, deseo transmitirles la pasión con la que he vivido cada descubrimiento y cada reto. Confío en que mi experiencia les anime a construir colecciones con un propósito claro, a entender el trasfondo de cada obra ya relacionarse de forma genuina con el ecosistema artístico. El arte es un idioma universal que nos conecta con nuestras emociones más profundas y nos invita a soñar con futuros posibles. Espero que, a través de mi libro, encuentre la magia, la inspiración y las herramientas necesarias para forjar su propio camino en el arte contemporáneo.
Nos vemos en los museos, en las galerías, en las ferias y en los estudios de artistas: allí es donde todo cobra vida y donde realmente podemos experimentar el poder transformador del arte.
Aquí os dejo mi frase favorita: "Los amantes del arte siguen los movimientos artísticos, los verdaderos coleccionistas los llevan más allá."