Con motivo del XXV aniversario de bonart y de la presentación del número 201 de la revista en catalán (con portadas de Sean Scully, que inauguraba en la Pedrera exposición, y de Camila Cañeque en el Malart, malograda artista de brillante talento) y de la nueva edición de bonart en castellano, la llevamos con el número 0 y CO de Madrid. Y lo hicimos presentando monográfico dedicado al Museo Habitat, la iniciativa impulsada por la Generalitat de Cataluña y que lidera Manuel Borja-Villel y con la presencia del ex director del Museo Reina Sofía y una de las personas que sabe más sobre el hecho museístico, polémicas aparte por su incorporación. También presentamos un monográfico dedicado a los 30 años de La Capella, con un texto de David Armengol, su director artístico, quien revisa las últimas tres décadas del centro y subraya su papel clave como plataforma para la creación emergente, así como su resistencia a lo largo de estos años.
Y es que no sólo estuvimos presentes en ARCO, la feria más importante del sur de Europa y una de las más relevantes a nivel mundial, sino también transitamos con acuerdos de colaboración por Urvanity, Art Madrid y Just Madrid y visitamos Hibrid y SAM. Total, que Madrid era una fiesta de arte, cultura, alegría, artistas, estrés, galeristas, cenas, coleccionistas, reuniones, visitas, glamuor, museos, afonía, algo de tontería consustancial al elitismo del sector de las artes, adrenalina y algo de juerga. He necesitado una semana para recuperarme de toda esa montaña rusa y poder escribir el artículo con tranquilidad. Sin embargo, recordando que las revistas físicamente no nos llegaron hasta el último momento, cosas del directo, y que estábamos presentes en un stand propio, en un stand de ARCE (Asociación de Revistas Culturales de España) y en uno de los espacios de Arts Libris dentro de ARCO. Arts Libris otra genial iniciativa que la galerista Rocío Santacruz encabeza desde hace una década.
Este año, hicimos un esfuerzo especial y un buen grueso del equipo de bonart -Alexandra, Carlota, Nora- nos trasladamos a Madrid, donde estrenamos suyo y tenemos un nuevo colaborador-coordinador - Fernando- para cubrir la internacionalización. Una semana del arte, el meeting point en el que se ha convertido el inicio de marzo en el calendario mundial en la capital española. La presencia de agentes internacionales es innegable y la feria, depende con quien hables va bien, muy bien o mal. El hecho es que yo fui en coche -eléctrico, como los escaléxtricos, como un buen amigo siempre me recuerda- llevaba años sin hacerlo. Y de camino, aproveché para detenerme en Zaragoza para cargar y mirar una exposición. Zaragoza, una ciudad que me gusta por sus contrastes y que está en el centro de todo y en el centro de la nada. El hecho es que visité la Lonja, un maravilloso espacio junto al Pilar y donde la colección Bassat había aterrizado. Unas obras impresionantes y extraordinarias bailaban bajo la curaduría de Noa Omedes que tuvo que capear con la diversidad para establecer un discurso sencillo pero eficaz. Pues bien, el primer día de ARCO, el miércoles fue muy intenso, demasiado incluso diría para tener tranquilidad para que coleccionistas y galeristas -con el apoyo de los artistas- pudieran negociar la compra/venta de las obras, en un decorado preparado durante meses y que se convierte en un museo efímero y abrumador de unos pocos días. Miguel Marcos, Senda, Mayoral, Zielinsky, ADN… o Ropac, Lelong, Leandro Navarro… o Albarrán Bourdais, Anita Beckers, Thomas Schulte, Livia Benavides, Casa Riegner, Helga de Alvear -desaparecida recientemente ya la que se dedicó un aplauso al inicio de la feria- presencia de Sara Puig -presidenta- y Marko Daniel -director-, un stand de la fundación Vila Casas que presenta un premio dedicado a su fundador y también un espacio dedicado a Jaume Plensa, impactante, de la mano del diario El País, entre otros. Con Jaume Plensa pudimos hablar un buen rato, con él y con su inseparable compañera, Laura. Un placer ver cómo este artista es una bandera a nivel internacional, es nuestro Miró, Picasso, Dalí, Tàpies contemporáneo. Un hombre que se lo ha ganado a pulso durante años y con inteligencia, tesón y creatividad. En Madrid esta semana era omnipresente por doquier. La retrospectiva de la fundación Telefónica sobre él, magnífica.
El jueves fue el día de repartirse, unos en ARCO y otros en visitar otros eventos. Antes la presentación de la exposición de Joana Cera en las salas de exposiciones del espacio Blanquerna de la Generalidad de Cataluña en Madrid, que tendrán que buscar nueva ubicación. Una iniciativa de la Fundación Vila Casas, bajo la curadoría de Natàlia Chocarro y con el acompañamiento del director general de la entidad, Joan Torras y de la vicepresidenta, Montserrat Viladomiu. Un meeting point catalán con amigos y agentes implicados en la cultura del país. Había desde la consejera de cultura de la Generalidad Catalana, Sònia Hernández, hasta el director del ICEC, Edgar Garcia, Marta Gustà también del ICEC en materia de Artes Visuales, Jesús Navarro, director del Museo Morera, el artista Carla Tarruella… También me gustaría destacar la visita al centro cultural nuevo estudio en Madrid y que iba de la mano de la galería Espacio Mínimo + la Gran, o el galerista Víctor Lope de Barcelona, el galerista Pep Llabrés asesorado por Tomeu Simonet, el artista y gestor cultural de las Islas.
También interesantes Valerie's Factory de Argentina o Whitestone Gallery Tokyo. En Matadero, un nombre al menos curioso y que podría echarnos atrás, un antiguo matadero con una arquitectura industrial potente, bonita, funcional y racional, Luisa Espino, la directora de las residencias del espacio nos enseñó todo el proyecto. Entre ellos, el barcelonés Aldo Urbano que estaba realizando una estancia y que, además, contaba con una instalación de cartas del tarot espectacular en Arco de la mano de la galería Bombon. Aldo es un hombre curioso y mágico, que está preparando El asalto de los pillos, un cómic que combina el humor con un misticismo exagerado. También pudimos saludar a la gente de Debajo el sombrero, una entidad que proyecta artistas con otras capacidades, un lujo de trabajo socioartístico de primer nivel. En último término, la artista Ana Esteve Reig, presentaba un poético y al mismo tiempo inquietante videoarte sobre los usos de la tecnología entre los jóvenes, "los gamers" -jugadores de videojuegos profesionales que se pasan media vida ante una pantalla-.
El viernes fue el turno de la visita a la Fundación Mapfre, un lujo abrirnos el espacio por una visita privada. Las exposiciones 1924, otros surrealismos o Sakiko Nomura fueron los platos fuertes. Y saliendo de las exposiciones, de nuevo hacia ARCO que falta gente. Por la tarde, visita por la feria, acompañado de uno de los asesores de bonart, Jordi Bosch, alguien que conoce a todos en Madrid, un gerundense que lleva casi cuatro décadas transitando por la capital española y por los medios de comunicación. Nos cruzamos con Creuheras de Planeta y con el director del Confidencial. Y a las cinco, presentación de la revista en el stand de la galería Miguel Marcos, un galerista fundador de la feria de Madrid, que sabe un montón de todo -demasiado y todo- y que nos acogió, como el año pasado, de manera excelente. Manuel Borja Villel, uno de los gurús de la museología internacional, Lola Lasurt -artista transdisciplinario yo -traficante de complicidades- frente a más de cincuenta personas, micrófono en mano y explicando el porqué de todo. Gracias a Maribel López, la barcelonesa directora de Arco, por su complicidad. Y sobre nuestras cabezas, una escultura impactante de Bernardí Roig, la misma de la portada de la edición en castellano, un cristo crucificado contemporáneo -Ecce Homo- que nos iba iluminando con la luz de neón, como diría Malevich, la luz del siglo XXI. El artista mallorquín nos hizo el sábado una visita guiada a su impresionante exposición en el Museo de Arqueología Nacional de Madrid, donde contemporáneo y antiguo dialogan con intensa armonía gracias a su buen hacer y al de la galería Max Estrella. Y entonces, con los amigos Lluís Coromina y Joan Marí Vall, que vinieron entre otros a la presentación -agradecer a todos los presentes, entre ellos los críticos Fernando Castro, Joan Gil, Conxita Oliver, Montse Badia, Javiera y Javier Bonilla, Joan Abelló, la directora de la fundación Sorigué, Géma Avinyó…- acabamos en Madrid , compañía, cansancio, flamenco y alegría.